Inmigración ilegal: La línea de la frontera ha llegado a la línea de color

“Inmigración ilegal” (Versión sin redactar) Mobile Press Register 3 de marzo de 2008 "La línea de la frontera ha llegado a la línea de color en Alabama y hemos empezado mal. No debe de haber gente en los EE.UU. mejor preparada para ofrecerse con empatía, valor y humildad en cuanto a la cuestión de la inmigración ilegal. Nuestra historia de la esclavitud, la segregación y el trabajo para saldar una deuda debía habernos llevado al entendimiento de que lo legal no es siempre lo justo. La decisión crucial de Rosa Parks debía haber grabado en nuestra psique colectiva el entendimiento profundo de que lo ilegal no es siempre malo. Las historias poderosas de los experimentos notorios del sífilis en Tuskegee, y Birmingham en 1963 debían habernos enseñado a respetar lo complicado que son la raza y la clase. La lucha para negar nuestra fama bien merecida de ser buen puerto para los demagogos debía habernos hecho recelosos de la política de la raza, del miedo y de la confusión. La línea de la frontera ha llegado a la línea de color en Alabama y hemos empezado mal. Da exactamente lo mismo que George Wallace jura que nunca le vencerán los negros y la decisión agresiva del representante de Gardendale Scott Beason que no le vencerán los ilegales. Da exactamente lo mismo el lema de Wallace—¡La segregación ayer! ¡La segregación hoy! ¡La segregación mañana!— y los reglamentos de consejos municipales aludiendo a un grupo de seres humanos como “una alteración del orden público.” Da exactamente lo mismo la arrogancia de sólo blancos y sólo inglés y los últimos reglamentos de llevar los vehículos de migrantes al depósito municipal y las leyes antiguas sobre el alfabetismo de votantes proyectadas para acosar y humillar. La línea de la frontera ha llegado a la línea de color en Alabama y hemos empezado mal. El reparto de personajes racistas ha cambiado pero los viejos vilipendios feos han vuelto a la escena. En una reunión pública, un negro despotrica que no puede alquilar su propiedad a causa de los hispanos que corretean semidesnudos. Un hispano blanco profesional con documentos señorea con su ascendencia supuestamente española a los pobres latinos indígenas en su iglesia. Una mujer blanca con voz refinada disfraza su anti-catolicismo racista como una preocupación para la mujer. En una reunión en Huntsville, Alabama de Joint Interim Patriotic Immigration Commission’s (JIPIC) parecida a una banda de linchadores, unos agentes de la policía negros y blancos entran en medio de la gente para proteger a una latina que trata de hablar a favor de los inmigrantes ilegales. En la reunión de JIPIC en Hoover, Alabama, el público mayormente blanco, rememorando las palabras escalofriantes—¡Crucifícalo!—, grita—¡Depórtenlos!— cuando un pastor blanco intenta un mini-sermón sobre¿Qué haría Jesús? Estamos en eso otra vez. Tenemos que rememorar nuestra historia. Tenemos que desarrollar un conocimiento práctico de que la historia de los EE.UU. incluye la instalación y el apoyo de, y la colusión con dictadores latinoamericanos y sus guardias nacionales mafiosos y la promoción de planes de desarrollismo económico, los cuales, concluyen muchos historiadores, han concentrado cada vez más riqueza, tierra y poder en las manos de cada vez menos personas. Hemos jugado un papel decisivo en la creación de la pobreza que empuja a los latinoamericanos hacia el otro lado de nuestra frontera. Tenemos que desarrollar un conocimiento práctico de las actuales subvenciones desarrollistas de la teoría del derrame, de las tarifas y de los acuerdos de libre comercio de los EE.UU. con Latinamérica. El Tratado Norteamericano de Libre Comercio (NAFTA), un acuerdo escalonado firmado por Canadá, los EE.UU. y México en 1992, fue planeado para asegurar los países para inversores. Eso lo habría hecho. Los expertas que examinan la política económica desde la perspectiva de los trabajadores y los campesinos, no obstante, concluyen que NAFTA ha traído sufrimiento catastrófico a un México ya empobrecido. Por ejemplo, la suspensión de tarifas de exportación por NAFTA permitió que los grandes productores subvencionados de maíz y de frijoles en los EE.UU. inundaran México con sus productos muy por debajo del costo de la producción. El resultado has sido, según cálculos prudentes, la bancarrota de millón y medio de pequeños agricultores de maíz y de frijoles, lo que los expulsó de sus terrenos y hacia la migración. Muchos de ellos son indígenas echados a la última etapa de un camino hemisférico de las lágrimas. Los expertas que analizan la política económica desde la perspectiva de los agricultores y hacendados pequeños y medianos de Alabama concluyen que los acuerdos de libre comercio traen sufrimiento económico a los de Alabama también. Nuestros productores de cacahuetes una vez fuertes están sufriendo mucho. Los ganaderos, los cultivadores de flores, los agricultores de jitomates y las serrerías luchan para competir con la carne de res argentina producida por grandes empresas, las flores del Ecuador, los jitomates de México y la madera tierna de Canadá. ¿Y los trabajos? Las fábricas de calcetines de Fort Payne, Alabama están en la República Dominicana. En Huntsville, Alabama una maquiladora canadiense, como se denominan en México a las fábricas multinacionales de línea de ensamble de gama baja, afirma que simplemente no puede funcionar sin importar y abusar a 900 seres humanos a quienes se refieren como trabajadores invitados. En la reunión de investigación en Mobile, Alabama de Joint Interim Patriotic Immigration Commission, los dueños del astillero, de una empresa de ostras y de empresas de mariscos declaran que simplemente no pueden funcionar sin el trabajador más vulnerable de todos—el trabajador invitado, lejos de casa, legalmente obligado al empleador que lo importa, quien habla poco inglés y quien ha contraído miles de dólares en deudas para llegar aquí. Mientras tanto, el condado de Perry en Alabama, mayormente negro, languidece en desempleo, pobreza y abandono eternos. En Alabama la línea de la frontera ha llegado a la línea de color ha llegado al piquete y los que abogamos por los migrantes legales e ilegales hemos empezado mal. Rápido suponemos que si los migrantes tienen razón, deben estar equivocados los agricultores y los sindicalistas preocupados por el efecto adverso de los trabajadores invitados en el salario y las condiciones de trabajo de los trabajadores de los EE.UU. Rápido suponemos que ya que los Minutemen están equivocados, deben tener razón los dueños educados de empresas educados que insisten que necesitan más invitados. Esto a pesar del hecho que Southern Poverty Law Center en Montgomery, Alabama ha dicho que el programa H-2 de trabajadores invitados es “un sistema moderno de esclavitud por endeudamientos intrínsicamente abusivo.” Rápido lamentamos el fracaso del proyecto de ley de la reforma migratoria del Congreso de los EE.UU., haciendo caso omiso de su plan para extender el sistema cruel de trabajadores desechables y para extender la frontera militarizada que desde el año 2000 ha mandado a mil migrantes a su muerte sólo en el condado de Pima, Arizona, incluyendo al menos a cuatro niñas. Lento nos horrorizamos por este nuevo experimento federal que cambia la vida de personas reales por la seguridad hipotética de terroristas hipotéticos. Es la soga nueva. En Alabama la línea de la frontera ha llegado a la línea de color ha llegado al piquete. La fase en curso de nuestra lucha por los derechos civiles, como anteriormente, se trata de la raza, de la clase, del miedo, de los trabajos pequeños y de un montón de dinero. Será ganada cuando insistamos en la dignidad humana. Estamos en una lucha por nuestra alma. Va a ser un viaje largo. No es demasiado tarde para hacerlo como se debe. Codificado en algún sitio profundo de nuestro ADN hay la convicción intuitiva que la política de división alimenta una estructura socio-económica pecaminosa que beneficia a los pocos a expensas de los muchos. En algún sitio profundo en nuestro ADN hay la convicción intuitiva que los sistemas crueles y opresivos son más importantes que las personas atrapadas en ellos, como los esclavos, los negros segregados, los blancos pobres y los inmigrantes ilegales. Tenemos que traer esa intuición profundamente sepultada pero no obstante real a la superficie y permitirla funcionar de nuestra parte. Sí, se puede, Alabama. ¡Con la vista en el premio!" Ellin Sterne Jimmerson Traducido por Eleanor Wright

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